Escuelas Pías Aragón

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Hechos históricos destacables

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Aunque la vida de la Provincia se desenvuelve dentro del ámbito normal de la vida de la Orden y, muy en concreto, de las Escuelas Pías de España, hay algunos hechos típicos que conviene recordar.

El 17-8-1.766 fue consagrado arzobispo de Manila el P. Basilio Sancho. Era el primer escolapio español elevado a la dignidad episcopal. Al acto acudieron desde Zaragoza a Madrid el Provincial Feliciano Molina y el anterior Procurador de la Provincia Juan Crisóstomo Laguerri. Con el nuevo obispo se fueron a Filipinas varios escolapios aragoneses, entre ellos el célebre Joaquín Traggia, deseosos de establecer el Instituto en las islas. ---------gozo de la elección del P. Sancho se vio aual ser proclamado el 2~5-1.772 General de la Orden el P. Cayetano Ramo. Era bien conocido en la Provincia por su magisterio con los niños, por sus rectorados de Alcañiz, Madrid y Zaragoza, por sus seis años de provincialato y por su catecismo, aceptado en todo Aragón y buena parte de España. El nombramiento de General representaba un alto honor para él y para su Provincia. Al conocer su nombramiento celebraron los colegios actos religiosos y académicos, destacando algunos certámenes públicos, especialmente en Zaragoza y Daroca. Crecieron la alegría y el prestigio al conocerse la carta de Carlos III, fechada en Aranjuez el 9-6-1.772, en la que el rey alaba al P. Ramo y al "utilísimo instituto" de las Escuelas Pías.

Triste acontemiento fue el famoso pleito de la gramática. Afectó directamente a los colegios de Zaragoza y Valencia, pero lo vivió y sufrió la Provincia entera. Fueron años amargos, que comienzan en 1.741. Fernando VI firmó el 23-2-1.747 un decreto que prohíbe la enseñanza de la gramática. Así, hasta que Carlos III firma un nuevo decreto el 7-5-1.760, que permite se abran de nuevo las aulas de gramática en Zaragoza y Valencia. El júbilo de ambas ciudades fue sincero y espontáneo. De manera especial se distinguió en sus manifestaciones festivas la parroquia de San Pablo en Zaragoza. Contribuyó al triunfo escolapio ante el rey la habilidad y tacto diplomático del P. Juan Miguel Casajús, Procurador de Aragón en Madrid, y que él mismo ha relatado minuciosamente en el primer tomo del Lucero.

La guerra de la Independencia sacudió fuertemente a varios de los colegios de la Provincia. De manera especial al de Zaragoza, donde permaneció la comunidad gracias al ejemplo de su rector, Camilo Foncillas. Cuando se estudia la historia de los dos Sitios de la ciudad, puede comprobarse que un buen número de los jefes que dirigieron la defensa eran exalumnos de los escolapios. Lo prueba suficientemente el académico Mariano de la Sala Valdés en su Obelisco Histórico. El más célebre de esos exalumnos es, sin duda, José Palafox. La Provincia sufrió durante la guerra la pérdida de cuarenta religiosos, algunos a causa de las penurias y privaciones, otros víctimas de la violencia. Entre los últimos figura Basilio Boggiero, maestro de Palafox y redactor de sus proclamas, asesinado por orden del mariscal Lannes la mañana del 23-2-1.809 en el puente de piedra y arrojado luego al Ebro. Tardó la Provincia en recuperarse de tantas pérdidas humanas y materiales y se notó de manera muy particular en las casas de formación.
El siglo XX se abrió para la Provincia con un hecho doloroso. El Provincial P. Casimiro Gil, empeñado en dar soluciones prácticas a las dificultades políticas en materia de enseñanza y elevar, a la vez, el nivel cultural de sus religiosos, acompañó a once de éstos a la ciudad de Teruel, donde debían hacer sus exámenes y sacar el título de maestros nacionales. La experiencia resultó un éxito. Pero al volver perdieron la vida el P. Provincial y los PP. Juan Francisco Calleja y Ramón Capalvo en un accidente ferroviario. La muerte del P. Casimiro Gil afectó seriamente la precaria salud del P. Eduardo Llanas, Vicario general de las Escuelas Pías de España y que se encontraba en Zaragoza. Completó el trienio José Godos. Y la Provincia siguió la línea trazada por Casimiro Gil.
Probablemente el hecho más característico en la historia de la Provincia ha sido el de su fecundidad escolapia. De ella han ido brotando las Provincias de Castilla, Valencia, Vasconia y Argentina. A excepción del nacimiento de Valencia, bien dispuesto por los mismos religiosos de Aragón, especialmente Mariano Bayod, Joaquín Esteve y Lorenzo Ramo, los demás resultaron dolorosos. Hoy, valoradas las especiales circunstancias de cada momento y con la seguridad que da la perspectiva histórica, las decisiones parecen acertadas.
Las circunstancias del nacimiento de Vasconia fueron algo más delicadas. A principios de 1.933 Roma aceptó la renuncia del P. Patricio Mozota y su Congregación, nombra Comisario provincial y Visitador general de la Provincia al P. Valentín Caballero, hijo de la misma Provincia de Aragón. Terminado el curso, otro decreto generalicio agregaba a la Provincia de Vasconia los colegios de Tolosa, Tafalla, Vera y Estella, en España, más las tres casas de Chile. Un tercer decreto felicita en julio al P. Caballero, quien cesa en su cargo de Comisario, pero sigue como Visitador. A la vez se nombra Vicario provincial hasta el próximo Capítulo al P. Félix León, que tomó posesión el 21 de julio. Respetado y querido por todos, "nadie le dio la enhorabuena por las tristes circunstancias en que nos hallamos", dice el cronista de la comunidad de Zaragoza. Esas circunstancias eran las internas, pero también las sociales y políticas que vivía España en ese momento. Sólo unas semanas más tarde de estos acontecimientos, Aragón y Vasconia, establecían un convenio de sufragios mutuos para sus religiosos difuntos. Igual que en 1.826 se había hecho con la Viceprovincia de Valencia.

Durante la última guerra civil, la Provincia sufrió en los primeros meses de la contienda el asesinato de treinta de sus religiosos: nueve de la comunidad de Alcañiz, ocho de Barbastro, seis de Peralta, cinco de Tamarite, uno de Zaragoza y otro de Logroño. Para no perder su memoria, José Beltrán escribió su Crónica. Las Escuelas Pías de Aragón y la tragedia española. Valentín Aísa completó la historia escrita por aquél con unas Notas a la Crónica, extensas y precisas. Apoyándose en este doble testimonio y con nuevos datos, redactó el P. Claudio Vilá otro volumen: Escolapios Víctimas de la persecución religiosa en España, volumen III, (1.965). Quedaron cerrados en ese período colegios de Tamarite, Peralta, Barbastro y Alcañiz, que perdieron en gran parte sus bibliotecas archivos. El golpe mayor descargó sobre la casa Peralta, pues tuvo que cerrar el postulantado y noviciado, vio quemada su iglesia y destruida la estatua del Fundador. Terminada la guerra, con el trabajo lento de restauración. Poco a poco fueron habilitando los colegios, menos el de Tamarite. El esfuerzo principal se centró en Peralta, tras la publicación del folleto del P. Félix n Restauremos la casa nativa de San José de Calasanz (1.940). Ese mismo año fue elegido Provincial Valentín Aísa. Durante los quince años de mandato (1.940-1.955) no cesó hasta ver restaurada la casa. Colaboraron, de alguna manera, todos s escolapios de España, incluidos alumnos, exalumnos y amigos. Para que hubiera un órgano de integración entre todos, se fundó la revista Peralta de la Sal. Favorecieron la obra de Peralta el Vicario general de España, José Olea, y el General la Orden, Vicente Tomek. Peralta volvió a ser corazón de la Provincia.

En 1.949 se introdujo el proceso ordinario para la causa de beatificación de los cinco "mártires" de David Carlos y Florentín Felipe, Dionisio Pamplona, Faustino Oteiza y Manuel Segura. El 1-7-1.952 aprobó sus escritos la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos. Sigue el proceso en Roma.

Al cumplirse en 1.981 los 250 años de la llegada a Zaragoza de los primeros escolapios, la Provincia celebra con sencillez, pero adecuadamente el acontecimiento. Se nombró para ello una misión ejecutiva, compuesta por religiosos, exalumnos y padres de familia. La crónica de los actos s y de los artículos y notas de prensa publicados en periódicos y revistas quedan recogidos una Memoria, presentada y editada por José P. Burgués. Cabe destacar entre los logros prácticos las celebraciones un acto cultural en el Ateneo, las celebraciones eucarísticas en la basílica del Pilar, la concesión por parte de la Diputación Provincial de Zaragoza de la medalla de plata de la Ciencia, entregada el 28-2-1.983, y el rey don Carlos concedió la Corbata de Alfonso X el Sabio el 23-6-1.982, que fue entregada el 29-1-1.982 en el marco de un segundo acto académico organizado por la Institución Fernando el Católico. En el terreno de las publicaciones, la aparición de un calendario con las fotografías de todos los centros escolapios de Zaragoza, del libro de Jesús López Medel ¿A dónde va la educación? y libro de Errazu-Burgués San José de Calasanz, e1 amigo de los niños (con una primera edición de 10.000 ejemplares, y de una hermosa carta de Ángel Ruiz, General de la Orden).

Los actos terminaron con una numerosa peregrinación a Roma, que pudo escuchar en la audiencia papas del 21-7-1.982 palabras de orientación y cariño del Papa y recibir su bendición.